Luis Zueco escribe una novela histórica situada a finales del siglo XV que gira alrededor del juego del ajedrez.
El propio autor dice en el epílogo que el ajedrez es un juego distinto a todos los demás, ya que es el único donde el azar no interviene. Nadie tiene suerte en el ajedrez, solo ingenio. Se prima la inteligencia, la astucia, el juego psicológico, el control de los instintos y el aprendizaje de los propios errores. Añade que Alfonso X el Sabio dejó muy claro en su Libro de los juegos o Libro del ajedrez, dados y tablas (1283) que el ajedrez es una magnífica herramienta para la buena convivencia entre musulmanes, judíos y cristianos.
Los protagonistas son inventados, pero los personajes de la época son reales. Desfilan a lo largo de la novela el rey Enrique IV de Castilla, su hermano Alfonso, Isabel de Castilla, Fernando de Aragón, el arzobispo Carrillo, el poeta Jorge Manrique y un largo etcétera.
Describe con todo lujo de detalles la forma de vivir de aquella época, de modo que el lector se siente introducido en el final de la edad media. Esto no significa que la novela sea lenta, ya que no lo es en ningún momento. Podría decirse que es una novela de suspense que provoca en diversas ocasiones una fuerte tensión emocional en el lector. Los protagonistas tienen que sortear situaciones muy difíciles. Aunque no disponen de los medios del siglo XXI, su inteligencia es la misma que la nuestra.
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